sábado, 18 de febrero de 2017

El Pasatiempo, la inacción y la realidad





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Lo que no se cuida se pierde, ya sea material o inmaterial.
Esta semana tocó hablar del mal estado del Pasatiempo de Betanzos, pero podríamos estar hablando casi de forma continua de muchas otras cosas que estamos perdiendo por inacción. Nuestro electos gobernantes dicen que si hay vandalismo no se puede volver a invertir en reparar sus efectos ¡fantástico!. La excusa perfecta para no hacer nada.
Quiero recordar una frase que dice "los hombres malos hacen lo que los hombres buenos permiten con su pasividad  o inacción".
 Hemos pensado, falsamente, que las cosas que tenemos van a permanecer inalteradas eternamente aunque no les prestemos  atención, y no me refiero sólo a cosas materiales como los parques, estatuas, marquesinas, carreteras, edificios, caminos, ríos,... sino a otra más intangibles e inmateriales como los derechos laborales, los  derechos sociales, la educación en su sentido amplio, no sólo en el estrictamente académico, las libertades y el bienestar... todas esas cosas por las que la gente lucho y murió en los siglos que nos precedieron y que nosotros hemos disfrutado de una forma bastante inconsciente, hasta el punto de no valorarlas más que como una lejana película que nos sobrecoge de emoción. El principio entrópico que dice que todo tiende al máximo desorden sino se invierte energía en evitarlo, contradice nuestros falsos pensamientos.
Si los vándalos destruyen, no sólo habrá que reparar, sino que habrá que poner vigilancia, que seguramente es poca, ya que tampoco se pueden tener contratados a muchos agentes de policía...los presupuestos no dan para esas alegrías...buff.
Pagamos impuestos para tener seguridad ciudadana, seguridad social, que se cuiden las cosas que tanto trabajo ha costado conseguir... no permitamos que por la inacción todo se pierda y que la historia nos recuerde como la generación que permitió que su extraordinaria herencia social y material se perdiera en el polvo... y son ustedes, nuestros representantes electos, lo que tienen la responsabilidad ética, política y social de actuar de forma responsable en nuestro nombre, y si no... ¿para qué os queremos?

sábado, 22 de octubre de 2016

domingo, 14 de febrero de 2016

martes, 9 de febrero de 2016

No soy un Runner

Yo no soy un runner. Nunca lo he sido. No me interesa correr llevando un  móvil último modelo, ni cuenta kilómetros por satélite, monitor de pulsaciones y análisis de ADN incorporado. Nunca me ha preocupado nada el color de mi camiseta ni la forma o marca  de mis zapatillas.
No he practicado nunca el footing, aquella forma de correr a trote patatero marcado por los walkman. Tampoco me he adherido a la reciente moda del trail, con sus pañuelos de colores, gafas de sol, zapatillas especiales y "elementos técnicos" de diferente dificultad. Pues no, ni pienso hacerlo, a pesar de mi admiración por todos los que se apuntan a  estas actividades de larga duración de tiempo y kilómetros.
Yo sólo soy corredor. Me gusta salir a encontrarme con los caminos y las carreteras preferiblemente solo, con mi ropa de entrenar favorita, la mayor parte con bastantes años encima, mis zapatilla llenas de barro  que sólo cambio cuando definitivamente se rompen, aunque sea malísimo de la muerte mantenerlas tanto tiempo activas.  No me gustan las competiciones ni las multitudes. Cuando corro no escucho música, y prefiero no escuchar a nadie... ni a mi mismo.Estoy sólo con el viento, el sol o la lluvia, perdido para todo y para todos.Las cuestas son la sal de mi carrera, el barro y la lluvia la alegría y el asfalto mi amigo, aunque siempre me castigue. Soy un corredor porque si me paso dos días sin correr me vuelvo otra persona insoportable y peor. Trotar por el bosque es entrar en un mundo alternativo, ser parte de la leyenda de todos los que pasaron por allí y nadie recuerda. Me transformo en vagabundo cuando piso el asfalto, y siento que puedo perderme en los caminos anegados por la lluvia y no volver jamás, olvidado entre los rayos de sol que se cuelan decididos entre los mares de niebla infinita.  Soy un corredor, y ni siquiera soy un buen corredor, y no me importa...  siento pasión cuando corro, y es mi forma de vivir, hasta el punto de que es posible , como me dijo mi padre una vez, que sea la única cosa que se hacer bien .

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